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Istmina, Chocó

“Antes de acudir a la justicia ordinaria, hay que agotar la conciliación”: Shirley Ximena Aguilar


CHOCO- EXPEDICION POR EL RIO SAN JUAN ISTMINA DICIEMBRE 1 30 DE 2005 FOTO LEON DARIO PELAEZ- SEMANA

© Foto: Archivo Semana

En la mayoría de casos, la ausencia del Estado significa distancia de la justicia. Los habitantes de ciertas zonas del país desconocen que dentro de sus mismas fronteras pueden solucionar problemas del día a día como riñas entre vecinos, amenazas y violencia intrafamiliar, etcétera. Asimismo, el escepticismo hacia los organismos judiciales hace que los ciudadanos no recurran a las entidades locales.

Ante este panorama de desconfianza y falta de información, las Comisarías de Familia son una alternativa en aquellos territorios donde parece no llegar la justicia. Estos entes resuelven problemas a nivel local y evitan los procesos tediosos y extensos de la justicia ordinaria.

La población de Chocó considera que “la justicia solo beneficia a los ricos”. (Informe USAID)


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Justicia Rural conversó con Shirley Ximena Aguilar, coordinadora de la Casa de Justicia de Istmina, Chocó, quien mencionó el papel de estas instituciones locales y administrativas, fundamentales para la resolución de conflictos en su municipio.

Justicia Rural (J.R.): Aquí en Istmina, desde la Casa de Justicia, ¿cuáles son los principales problemas con los que deben lidiar?

Shirley Acosta (S.A.): Los problemas que vivimos a diario son los de violencia intrafamiliar, amenaza, problemas entre vecinos, daño al bien ajeno… Esos son los más importantes. También se manejan problemas por incumplimiento de contrato, pero eso es más de los conciliadores en equidad. En el caso de las amenazas, cuando se dan por parte de una persona natural, son competencia nuestra; si son de un grupo al margen de la ley, se encarga la Fiscalía.

J.R.: ¿Cuáles son los principales retos de la justicia en Istmina?

S.A.: Las dificultades son llegar a las zonas más apartadas. La presencia de las instituciones del Estado se da más que todo en las zonas urbanas, pero nunca se llega a las más retiradas. Por ejemplo, nosotros desde la Casa de Justicia hacemos “Casa de Justicia móvil”, una iniciativa que lleva los diferentes servicios institucionales a las partes más distantes. El año pasado, en diciembre, hicimos una jornada móvil en el corregimiento de Potedó. Allá convergen cuatro comunidades indígenas que pertenecen a Istmina, que están a media hora en champa (canoa) . En esa ocasión se llevó toda la oferta: una médica, la Secretaría de Salud con salud sexual y reproductiva, una nutricionista, el SISBEN, familias en acción, el equipo de adulto mayor, los conciliadores en equidad, la Personería, el enlace de víctimas… un buen grupo. Esa jornada también estaba programada para este año pero por orden público tuvimos que suspenderla. Teníamos una actividad para la zona carreteable y la fluvial pero, hasta que no se restablezca el orden público, solo podemos salir a la carreteable.

J.R.: ¿A cuánto queda Potedó?

S.A.: En una lancha rápida, estamos a 2 horas; en las otras lanchas largas, a 3 horas. Incluso más tiempo.

J.R.: ¿Cómo fue la jornada de la Casa de Justicia Móvil en Potedó?

S.A.: Fue una jornada de dos días en la que estaban todos los servicios del Estado. Nos fuimos el viernes a las 6:30 a.m., trabajamos allá todo el día. Estuvimos desde las 9:30 hasta las 5 o 6 de la tarde; el sábado, desde las 8 a.m. hasta las 11:30 a.m. En esa jornada se llevaron las diferentes ofertas que hay en Casa de Justicia, en otras instituciones y en algunas que hacen parte de la Alcaldía. También invitamos a otros organismos. Repartimos volantes y realizamos charlas. Por ejemplo, en Potedó no pudimos hacer charlas porque es una zona roja. Lo mejor era no tocar ningún tema de violencia.

Las atenciones que más se realizaron fueron de la Unidad de Víctimas y Enlace de Víctimas, que llevamos para cubrir los asuntos de salud.

J.R.: ¿Se ha intensificado el conflicto?

S.A.: Más o menos. También falta más articulación entre todas las instituciones, esa es otra dificultad.

J.R.: ¿Cómo estas jornadas han contribuido a la justicia en la zona o en la región? ¿Se ven los cambios?

S.A.: Sí, las personas ya confían más porque las instituciones del Estado están llegando a las zonas más apartadas. La gente era muy apática a los servicios que había pero ahora, con las jornadas móviles, hay más acceso a la justicia. Se está llegando a las partes más complicadas, a casi todos los municipios donde hay casas de justicia o donde la gente no tiene la capacidad para llegar hasta acá: un pasaje puede costar $80.000 o $100.000, en las lanchas rápidas cuesta $45.000.

Chocó tiene una tasa de 6 comisarios de familia por cada 100.000 habitantes, cifra por encima del promedio regional (2 comisarios cada 100.000 habitantes) (Informe USAID)

J.R.: ¿Qué tan importante es para un municipio como Istmina tener una justicia aparte de la ordinaria? ¿Cuál es el estado de esos mecanismos autocompositivos en Istmina?

S.A.: Hoy podemos decir que a través de la conciliación se están solucionando muchos conflictos y se evita que los procesos lleguen a la justicia ordinaria. Ha sido un éxito. Nosotros, por ejemplo, tenemos una conciliación diaria.

J.R.: Y muchos de esos casos tienen que ver con los delitos que comentaba…

S.A.: Sí. Por ejemplo al comisario y al inspector les llegan muchos casos de violencia intrafamiliar, el tema de custodias, separación de bienes, alimentos… A los conciliadores en equidad también. Ellos ayudan a descongestionar la rama.

J.R.: ¿Cuánto llevan en Istmina estos funcionarios?

S.A.: Ya cumplieron un año. En el 2018, el Ministerio capacitó 25 personas. De esos 25, concilian cinco porque su orden es social, no se les paga. Entonces, la mayoría dice «Yo tengo mi trabajo. No voy a ir a sentarme en una oficina todo el día a hacer nada». Entonces le doy los casos al conciliador que tenga disponibilidad.

J.R.: ¿Cuánto demoran en resolverse esos casos?

S.A.: No llegan al mes. 

J.R.: ¿Y si fuera por la justicia ordinaria?

S.A.: Se demoraría mucho. Mediante la conciliación se ha dado solución a muchos asuntos. Es la mejor herramienta que hay. Antes de acudir a la justicia ordinaria, hay que agotar la conciliación.

“Chocó es la única región donde no hay funcionarios de policía judicial.” Tampoco cuenta con un procurador. (Informe USAID)

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