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GaleríaFeminismo campesino: el poder de las mujeres rurales

  • © Ángela María Agudelo Urrego

  • (Desliza para ver la galería completa) Casi 300 mujeres campesinas de todo el país se reunieron en el III Encuentro Nacional Zonas de Reserva Campesina, un evento para fortalecer las apuestas femeninas de estas regiones.

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  • (Desliza para ver la galería completa) Los grupos de mujeres se reunieron en la Centro Cultural Casa Claret de Bosa, un espacio idóneo para el debate y las actividades de la agenda.

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  • (Desliza para ver la galería completa) En la jornada participaron mujeres de los siete nodos de las ZRC: centro, caribe, noroccidente, oriente, nororiente, suroccidente y sur.

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  • Los relatos de las mujeres evocaron la violencia, el conflicto armado y la presencia de los grupos armados en el campo. Sin embargo, había un punto en el que cambiaban la tristeza por la nostalgia o la enseñanza.

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  • Una de las actividades del primer día fue definir qué es y qué no es el feminismo. La igualdad, la participación y la política de género fueron unas de las ideas más sonadas.

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  • Otro tema de interés fue la Agenda Programática, un documento basado en las necesidades y las estrategias que están pendientes en los territorios del país. La Agenda contiene 12 puntos.

  • Los primeros tres puntos de la agenda contemplan la participación, inclusión y participación política de las mujeres; la visibilización y reconocimiento de su aporte en las luchas campesinas, y el acceso a la tenencia y la titularidad de la tierra.

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  • Las mujeres dejaron claro que el feminismo no es superar a los hombres o dejarlos a un lado. Hablaron de igualdad de condiciones y de apoyo entre hombres y mujeres.

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  • Rimas, bailes y gritos de alegría identificaron a cada región del país. La jornada fue una excusa para demostrar el entusiasmo que tanto caracteriza a las mujeres campesinas.

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  • Después de las actividades, las mujeres de la Asociación Campesina del Sur de Córdoba (ASCSUCOR) mencionaban sus responsabilidades entre risas y chistes.

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  • La senadora Victoria Sandino habló con las mujeres sobre su compromiso y papel político para luchar por los Acuerdos de Paz con enfoque de género que tanto anhelan.

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  • A las 5:10 p.m., la Plaza Fundacional de Bosa recibía a las campesinas que tarareaban la melodía de "Un violador en tu camino". Las representantes de ANZORC hicieron las veces de coreografas y organizadoras.

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  • Las mujeres campesinas de las Zonas de Reserva participaron en el reconocido performance "Un violador en tu camino".

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  • El Parque Fundacional de Bosa fue el lugar de clausura. Más de 250 mujeres celebraron el éxito de la jornada.

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Bogotá, Cundinamarca

Feminismo campesino: el poder de las mujeres rurales

Más de 250 campesinas de todo el país se reunieron en el III Encuentro de Mujeres de las Zonas de Reserva Campesina, una jornada sobre la reivindicación y la fortaleza de las mujeres campesinas.

Por : Ángela María Agudelo Urrego enero 28, 2020

«Son sabias y dedicadas, su vida es la tradición, atribuir a las guardianas con una linda canción» entona El Son del Frailejón, una agrupación de cuatro mujeres de Guasca, Cundinamarca, que tocan sus instrumentos al ritmo de la carranga y lo autóctono. Los acordes propios de la región andina y los tonos dulces de la canción «Guardianas de la montaña» salen del departamento y se cuelan en los extensos campos, las escuelas, los coloridos cultivos y en las casas con olor comida recién preparada. La melodía evoca una relación inseparable: la mujer y el campo.

Como una muestra y un homenaje de este vínculo, más de 250 guardianas de todo el país se reunieron en Bogotá. El pasado 22 y 23 de enero, campesinas de todo el país participaron en el III Encuentro de Mujeres de las Zonas de Reserva Campesina, una actividad organizada por ANZORC y Mundubat para reunir a las mujeres del campo y conversar sobre temas de interés general y nacional: el feminismo campesino, la Agenda Programática y el Acuerdo de Paz en clave de género.

Para que las Zonas de Reserva Campesina se puedan dar, con las mujeres tienen que contar.

La división de las mujeres obedeció a los nodos de ANZORC: centro, caribe, noroccidente, oriente, nororiente, suroccidente y sur. Para llegar a Bogotá, algunas viajaron hasta ocho horas en bus; sin embargo, ni el cansancio ni el frío disminuyeron su entusiasmo ni sus ganas de participar en el Encuentro. En la mañana del 22 de enero, casi 300 campesinas llegaban al Centro Cultural Casa Claret, un escenario creado hace 24 años para promover la integración y la convivencia entre niños, niñas y jóvenes de la localidad de Bosa.

La jornada fue una excusa para demostrar la energía y la berraquera que caracteriza a las mujeres campesinas. El primer día, obedecieron a la división de los nodos y se reunieron por mesas de trabajo. Amigas, comadres, vecinas o conocidas conversaron sobre las problemáticas de su región, la discriminación de la cual son víctimas y de la violencia de género. Los relatos de las mujeres evocaron la violencia, el conflicto armado y la presencia de los grupos armados en las regiones. No obstante, había un momento en que la narración cambiaba de tono. Las mujeres sonreían y, con emoción, exponían sus proyectos productivos, como la siembra de alimentos o la realización de artesanías sostenibles; hablaban sobre su liderazgo comunal y cómo, a partir de él, habían logrado que niñas y jóvenes del campo conocieran sus derechos y se sumaran a la lucha feminista.

Una lucha colectiva

La Asociación Nacional de Zonas de Reserva Campesina (ANZORC) ha sido cómplice de la lucha y testigo de la berraquera campesina. La organización se ha posicionado como una iniciativa agraria de paz bajo una premisa: para que se hable de paz completa, las mujeres no pueden seguir siendo víctimas de violencia. Para ello, han sembrado una semilla: la campaña ‘Nuestros Cuerpos y Territorios Libres de Violencias’, una iniciativa en conjunto con las mujeres de las ZRC para determinar las causas, consecuencias y las maneras de tratar estas violaciones a los derechos humanos. El programa trata la economía del cuidado, la violencia económica, la violencia sexual, la violencia patrimonial y la violencia psicológica.


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Según cifras de la campaña, alojadas en la página web de ANZORC, el 85.4% de víctimas de violencia sexual son mujeres y el 91.23% de los casos no han sido denunciados, ya sea por intimidación, barreras de acceso geográficas, barreras institucionales o vergüenza. En cuanto a la violencia patrimonial, el hombre es poseedor de las tierras en un 64.2%, mientras que solo un 26.5% de las mujeres es titular.

Ante tal panorama, la lucha ha involucrado la consolidación del feminismo campesino y el cumplimiento de la Agenda Programática.

Una de las premisas de su lucha y del encuentro definir qué es el feminismo campesino. En los mismos grupos, discutieron su signifcado. “No es ir en contra de los hombres, es tener igualdad de condiciones”, “Es igualdad jurídica”, “Es tener derechos sobre nuestras tierras” eran algunas de las frases más escuchadas. Para ellas, el feminismo campesino es una apuesta contra la desigualdad y la estigmatización, una lucha conjunta para que sus aportes políticos, sociales y económicos sean reconocidos.

En post its con forma de corazón o de estrellas, las mujeres escribieron sus conclusiones y las definiciones de feminismo campesino que acordaron.

Foto: © Ángela María Agudelo Urrego

Para la lucha campesina, la Agenda Programática juega un papel importante. Este documento identifica las necesidades, elementos y estrategias presentes en los territorios. Es una propuesta que, si bien no está finalizada y sus diez puntos podrían ser más, es una herramienta que representa los intereses y las expectativas de las mujeres rurales. Sus diez puntos, hasta el momento, son:

  1. Participación, inclusión y representación política.
  2. Visibilización y reconocimiento del aporte de las mujeres en las luchas campesinas.
  3. Acceso a la tenencia y titularidad de la tierra y el territorio por parte de las mujeres campesinas.
  4. Fortalecimiento de formas organizativas de las mujeres campesinas.
  5. Reconocimiento al aporte político y social de las mujeres a la economía campesina.
  6. Redistirubución de los roles del cuidado y domésticos al interior de la familia.
  7. Derechos a la alimentación, autonomía alimentaria, soberanía alimentaria y nutricional.
  8. Erradicación de todas las formas de violencias contra las mujeres.
  9. Derechos sexuales y reproductivos para las mujeres campesinas.
  10. Apuesta por el derecho a la educación de las mujeres campesinas.

La Agenda Programática es un mecanismo de lucha y reivindicación para que las mujeres incidan en la definición de políticas y programas que contribuyan a su bienestar y al bienestar del colectivo. Campesinas y líderes de ANZORC coinciden: los diez puntos de la agenda son el camino para crear un horizonte político de acción e incidencia para que las mujeres sean reconocidas como sujetos políticos y para que se posicionen sus apuestas.

Las ‘guardianas de los territorios’ contaron las anécdotas y las exigencias que relacionaban con cada punto. Hablaron de sus luchas por la soberanía y la igualdad, contaron esos casos en los que pelearon por el derecho a la educación, la salud y la tierra, y recordaron sus reclamos que, en la mayoría de ocasiones, no han sido escuchados. Ante un campo patriarcal, las campesinas han alzado su voz. Los diálogos y las peticiones se intercalaban entre el aborto libre, la capacitación sobre salud sexual y derechos reproductivos, la presencia de los grupos armados, la violencia de género y la tenencia de la tierra.

La jornada también fue una oportunidad para recordar a las lideresas y representantes asesinadas. Las campesinas alzaron su voz contra la violencia y los asesinatos selectivos.

Foto: © Ángela María Agudelo Urrego

«¡Abajo el patriarcado, se va a caer, se va a caer! ¡Arriba el feminismo que va a vencer, va a vencer!»

A las 5:10 p.m. del 23 de enero el sol se ocultaba por el occidente del Parque Fundacional de Bosa. Mientras, más de 250 campesinas llegaban al parque para realizar el reconocido performance «Un Violador en tu Camino». Algunas tarareaban la melodía de la muestra artística y otras leían la letra para evitar confusiones. Vestían camisetas de color naranja, decoradas con el logo de ANZORC, y tenían una cinta negra de plástico en sus manos, indispensable para la muestra artística.

Las líderes y coordinadoras de ANZORC tomaron la batuta y se convirtieron en corógrafas. En un par de minutos, organizaron a las mujeres en filas y practicaron una vez más los pasos y el ritmo del performance.

El golpe de una cuchara contra la cacerola anunció el inicio. Algunas mujeres pusieron la cinta negra sobre sus ojos y otras prefirieron ver y seguir el ritmo de las líderes. «El patriarcado es un juez que nos juzga por nacer», cantaron las campesinas de Colombia.

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