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Apartadó, Antioquia

Fortalecer la justicia, una tarea de todos


Para mejorar la convivencia entre los habitantes de los diferentes municipios se instalaron los 'Puntos del Buen Trato'.
  • Semana Rural

  • 5 septiembre, 2019

Además de la venda en los ojos y de la lentitud para moverse, la justicia en Colombia padece otro mal: la poca credibilidad. Solo el 12 por ciento de ciudadanos de una muestra de 6.826 –en seis departamentos– confía mucho o muchísimo en los jueces; y solo el 11 por ciento en los órganos judiciales. Vale destacar que, para Bogotá, estas cifras se ubicaron en 11 y 10 por ciento respectivamente; rebatiendo la representación de que en los municipios más afectados por el conflicto la situación está peor.

Así lo estableció Corpovisionarios, un centro de pensamiento contratado por el programa ‘Justicia por una Paz Sostenible’, de la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID, por sus siglas en inglés). Dicha organización aplicó la encuesta de Cultura Ciudadana, con  énfasis en cultura de la legalidad y acceso a la Justicia, en zonas rurales y urbanas de Montelíbano (Córdoba), Istmina (Chocó), Santander de Quilichao (Cauca), Francisco Pizarro (Nariño), Orito (Putumayo), y Apartadó (Antioquia).

En esta última población, en particular, el porcentaje de confianza en instituciones judiciales es del 14 por ciento y, a pesar de esto, la mayoría de los ciudadanos creen que no es justificable desobedecer la ley. De hecho, el 50 por ciento de los apartadoseños tiene un sentimiento positivo por la ley. Entonces, ¿dónde está la ruptura entre percepción sobre la ley y la confianza en las instituciones administradoras de justicia?


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Si bien esto en parte podría explicarse por la brecha entre la denuncia y la efectiva administración de justicia en el país, también es resultado de las nociones que las personas tienen sobre la justicia y su función. En Apartadó –como en los demás municipios encuestados–, la mitad de los ciudadanos considera que la principal función de la justicia es castigar a quien ha cometido una falta, y solo el 5 por ciento considera que su principal competencia es la de compensar a quien ha sido perjudicado. A partir de esto, si la respuesta de justicia que se presenta en una comunidad no resulta en un “castigo”, aunque termine en compensación a la víctima, se puede considerar que no satisface el ideal que tienen los ciudadanos de una justicia punitiva, situación que contribuye al detrimento de la confianza en la rama judicial. 

La estrategia ha impactado a 50.000 ciudadanos de los municipios priorizados.

(Foto: © Cortesía Programa de Justicia para una Paz Sostenible de USAID)

Esta valoración ha llevado a crear narrativas que afectan la convivencia entre la ciudadanía, porque cuando se cree que la justicia sirve principalmente para castigar, con mayor frecuencia se considera que actores armados (legales e ilegales) son los mejores administradores de esta. En contraste, cuando se considera el establecimiento de la verdad como el fin último de la justicia, más se valora el ejercicio de la justicia desde las autoridades étnicas y líderes de organizaciones sociales y comunitarias.

Además de las diferentes expectativas de la ciudadanía frente a la función de la justicia, la segunda razón de esa ruptura es el trato. En este sentido, el diagnóstico realizado en el marco del proyecto refleja que la confianza que tiene la ciudadanía en las instituciones públicas es en parte consecuencia de cómo se sienten tratadas por parte de los servidores públicos; si reciben un buen trato, pueden expresar un mayor nivel de confianza en las instituciones; si reciben un mal trato, es más probable que expresen desconfianza en estas. 

En Apartadó, el porcentaje de confianza en las instituciones judiciales es del 14 por ciento.

‘Todos en Sinfonía’ busca reducir los índices de violencia interpersonal.

(Foto: © Cortesía Programa de Justicia para una Paz Sostenible de USAID)

Mejorar la representatividad

A partir de este diagnóstico, Corpovisionarios  diseñó una estrategia denominada ‘Todos en Sintonía’, la cual invita a la ciudadanía a tener la disposición de alinearse y a tener una convivencia positiva y armónica. Para concretar esto, la estrategia ha concentrado esfuerzos en acciones puntuales alrededor de una temática concreta y neurálgica: la Violencia Interpersonal (VIP). Cabe señalar que en los territorios en los que se desarrolla el proyecto, de acuerdo con cifras del Instituto Nacional de Medicina Legal, durante los últimos cuatro años la VIP ha sido la principal causa de lesiones personales de causa externa.

La estrategia se ha llevado a cabo por medio de una instalación en el espacio público llamada Puntos del Buen Trato; estos se ubicaron en zonas de alta afluencia de cada uno de los territorios. Los puntos constituyen nodos de encuentro comunitario para la convivencia pacífica y para el desarrollo de actividades claves con los grupos de trabajo y con ciudadanos con interés de unirse o conocer más de la implementación y las formas de participación. La instalación, diseñada en guadua, cuenta con una serie de herramientas dirigidas a que la ciudadanía reflexione, se informe y divulgue contenidos de lo que podía constituir cultura de la legalidad en sus territorios. Esta estrategia, a julio de 2019, ha impactado a más de 50.000 ciudadanos en los municipios priorizados por USAID.

La estrategia ‘Todos en Sinfonía’ busca que las comunidades tengan relaciones armónicas y una convivencia positiva.

Para mejorar la convivencia entre los habitantes de los diferentes municipios se instalaron los Puntos del Buen Trato.

(Foto: © Cortesía Programa de Justicia para una Paz Sostenible de USAID)

Frente al escenario electoral que se avecina, los resultados del diagnóstico desarrollado son un llamado a los candidatos a administraciones locales para que incorporen en sus programas de gobierno propuestas que reconozcan los retos de los sistemas de justicia local y los efectos prácticos de lo que significan y simbolizan para la ciudadanía. 

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