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Toribío, Cauca

La esencia de la justicia indígena


Los nasa acostumbran  que uno de los sabios mayores, llamados los kiwe thë, palpen ritualmente  el vientre de las mujeres embarazadas para identificar el sexo de sus hijos y preparar la ruta que han recibido para sus vidas. Unos serán agricultores, otros tejedores, otros tantos artesanos. Cuando Isidoro Musicue hizo el ritual a su nieto Alcibiades, descubrió su destino de liderar a la comunidad.

Acertó. Alcibiades Escué, hoy de 56 años, ha dedicado su vida a defender los derechos de los pueblos indígenas. Fue gerente de la Asociación Indígena del Cauca (AIC), presidente del Consejo Regional Indígena del Cauca y, hasta del 31 de diciembre de 2019, alcalde de Toribío (Cauca), donde la violencia no ha dado tregua a sus habitantes.

Toribío es, históricamente, el municipio más asediado por los grupos armados. Un estudio del Centro de Memoria Histórica indica que entre 1968 y 2013 la guerrilla realizó 24 ataques y 8 tomas. Una de las más recordadas ocurrió el 9 de julio de 2011, cuando las Farc explotaron una ‘chiva-bomba’ junto a la estación de Policía, en pleno día de mercado. El atentado dejó 3 personas muertas y 103 heridas.

Los nasa siguen sufriendo la violencia. En 2019 murieron asesinados 37 miembros de la comunidad. El último, un joven de 21 años llamado Cristian Andrés Vitonas Yatacué, defensor de derechos humanos de la Asociación Indígena Avelino Ul.

Alcibiades enumera serenamente las dificultades de su comunidad. “Encontramos los más diversos problemas: de familia, de tierras, de amenazas, económicos, y de delincuencia como producto de la presencia de todos los grupos armados. Por ‘fortuna’ y digo fortuna entre comillas, Toribío fue un municipio en el que el Estado –Fiscalía, la inspección, rama judicial– nunca llegó”.

Lo dice porque a falta de jueces del Estado, el Cabildo se convirtió en el principal actor de justicia en la zona. En 1991, la Constitución consagró en su artículo 246 la Jurisdicción Especial Indígena, que facultó a las autoridades de los pueblos indígenas para resolver conflictos en sus comunidades de acuerdo con sus propios procedimientos, usos y costumbres.

El pueblo nasa avanzó más que los demás en instaurar una justicia propia fortalecida. Para Alcibiades, dos razones propiciaron esta situación: el afán por evitar que los grupos armados se convirtieran en jueces y la casi nula oferta judicial del Estado en su territorio. “En Colombia, la justicia no ha tenido la mejor capacidad resolutiva. Por eso el Cabildo se encargó de ejercerla”, dice.

Comparar la justicia occidental con la indígena demuestra las diferencias entre ambas culturas. “Mientras la lógica de Occidente son los argumentos y la razón, nosotros hablamos de desequilibrio o desarmonía”, explica Alcibiádes.

En la cosmología de los nasa hay dos dioses procreadores: Uma, la mujer y  la tierra, y Tay, el hombre y el sol. Los hombres nacen con una esposa espiritual y las mujeres con un esposo espiritual. “Allí están las raíces de la ley de origen del pueblo nasa”, dice Alcibiades.

Según esa ley, la justicia está relacionada con el aspecto espiritual y el desequilibrio. Situarse al extremo de una de las energías, la femenina o la masculina, supone un problema.

Comparar la justicia occidental con la indígena demuestra las diferencias entre ambas culturas. “Mientras la lógica de Occidente son los argumentos y la razón, nosotros hablamos de desequilibrio o desarmonía”, explica Alcibiades.

Cuando joven, Alcibíades Escué acompañaba a las mingas a su madre, Rosario Musicue. Ella fue una de las primeras mujeres indígenas del Cauca que lucharon  por el derecho a la tierra.

(Foto: © Germán Izquierdo )

Para equilibrar y armonizar hay que seguir unos pasos espirituales y culturales. Estos pasos también se relacionan con el equilibrio. Para los nasa, hay árboles hembra y macho, así como plantas frías y calientes. Mediante su conocimiento ancestral, los mayores mezclan las plantas y preparan un medicamento para suministrarle a quien comete alguna falla. Primero le preguntan al acusado por qué hizo lo que hizo. Así, no consideran a quien ha cometido un robo o algún otro acto reprobable un delincuente sino un enfermo a quien hay que curar.

También hacen en el agua los rituales de equilibrio. Hay quebradas frías y calientes, lagunas-niños y ríos-niñas. Cada cosa, cada ser, tiene su polo opuesto.

Los nasa aplican la justicia en tres instancias. La primera en el núcleo familiar, entendido como la familia extensiva, conformada por todos los de un mismo apellido. Si no solucionan el caso por medio de un diálogo familiar, convocan a otras familias. De no lograr un resultado, acuden al cabildo.

Como explica Alcibiades, “en la justicia indígena hay un principio de reciprocidad diferente a dar y recibir. Se trata de reconocer y aceptar. Buscamos siempre restablecer a las personas que se han desequilibrado o desarmonizado al sentido de familia, de integridad. Que vuelvan con sus hermanos”.

Lejos de creer en una justicia perfecta y tomar una posición sectaria, Alcibiades reconoce la importancia del diálogo entre la cultura occidental y la indígena: “En la primera impera el individuo, el derecho privado, que es sagrado. En la indígena es más fuerte el derecho colectivo. Hay que poner a conversar esas dos formas de ver el mundo… El peor error es que el indio obligue al blanco a pensar como el indio, o al contrario. Así no se logra nada”.

Para Alcibiades Escué, el Gobierno está muy atrasado en implementar un sistema para el funcionamiento de las justicias indígenas. “Se quedó en el deber ser, pero no ha dado las garantías. Hace falta un esquema bien montado que seguro ayudaría a descongestionar la justicia ordinaria”, afirma.

No existe en lengua paez la traducción literal de la palabra justicia. Después de pensarlo un rato, Alcibiades escribe en un mensaje de WhatsApp: “Envío las palabras en nasa yuwe que se acercan a la palabra justicia. 1. Iisate putx we’wen: quien predica lo que es verdad. 2. Tejwed ew fx’znas: “el que sostiene la vida buena” la rectitud.  3. Sintetizado, sería iisanxi: “lo que es, lo real, cierto, verdad”.

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