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Nacional

SaNaciones: un diálogo artístico con los pueblos indígenas

© César Romero para el CNMH, 2016.
Recorrido por los lugares de memoria de la guardia indígena nasa del norte del Cauca.

En algunos lugares de Colombia no existen los tribunales ni las leyes punitivas. En medio de la naturaleza o de las plantas medicinales, los pueblos indígenas y afro del país conversan, reflexionan y recuerdan. Sus encuentros, sitios sagrados y prácticas ancestrales son pequeñas curas sobre esas heridas no visibles que dejó el conflicto. Para ellos, la justicia transicional puede ser un concepto técnico, por lo que prefieren hablar de palabra, memoria y sanación. Como dijo Gil Farekatde, representante del lugar de memoria de La Chorrera (Amazonas): “Ahí está lo que nosotros decimos, endulzar la diferencia, endulzar la palabra de origen. Es que es la vida la que hay que endulzar, la que hay que sanar”.

Dentro de este ejercicio, surge una muestra artística para entender el significado de sanar y su importancia para las comunidades étnicas. SaNaciones, diálogos con la memoria, es una invitación para conocer la experiencia de pueblos indígenas y afro que curan el dolor que les dejó la guerra. Esta exposición transmedia del Museo de Memoria de Colombia combina los escenarios virtuales e itinerantes. Quien quiera conocerla y ser parte de este diálogo, puede acceder a su micrositio web y, si está en la región Caribe, ser partícipe de muestras y actividades del escenario ambulante.

Esta muestra también es un guiño artístico. Sus contenidos se basan en la exposición Endulzar la palabra, memorias indígenas para pervivir, que fue creada por el grupo de enfoque étnico del Centro Nacional de Memoria Histórica (CNMH), y presentada en el Museo Nacional de Colombia, durante el 2017 y 2018. La exhibición también era un ejercicio de representación y memoria, en alianza con ocho pueblos indígenas del país: bora, ocaina, muinane, uitoto, wiwa, awá, nasa y barí. En esta ocasión, SaNaciones reitera el diálogo con estos pueblos y presenta una propuesta diferente para hablar de memoria, arte y reparación.

Como la sabiduría que comparten sabios o mamos, Endulzar la palabra dejó algunas enseñanzas. Fabio Bernal, director técnico del Museo de Memoria de Colombia del CNMH, menciona la importancia del enfoque diferencial en las exposiciones y labores del Museo: “Este diálogo nos lleva a concebir estas reparaciones como una oportunidad para tramitar ese dolor que, en algunas ocasiones, se silenció por el miedo o por la revictimización que atacó a estas poblaciones”. Ahora, el diálogo incluye otros interlocutores, como los pueblos afros y rom, los ciudadanos LGBTI y las organizaciones de mujeres

Foto de la Casa Arana, en La Chorrera (Amazonas), convertida en un colegio como un ejemplo de resignificación de un lugar de dolor.

Foto: © Maria Luisa Moreno para el CNMH, 2016.

Otra lección llegó con la pandemia por el coronavirus. Las restricciones y las medidas de prevención produjeron una desarmonía para el desarrollo de la exposición; sin embargo, recordaron ante cualquier ruptura o problema, los pueblos indígenas buscan una solución efectiva. Hicieron algo similar y enfrentaron las dificultades. Debido a los retos, propusieron una exposición transmedia que incluye el micrositio de la exposición, varios canales de comunicación, como las redes sociales o un bot de WhatsApp para obtener información, y los escenarios ambulantes. Dentro de ellos figuran los Museos en Casa.

Con SaNaciones, el Museo de Memoria llega a los hogares de los colombianos, en este caso, de los barranquilleros. El Museo realizó una alianza con algunas empresas de servicios públicos de Barranquilla, como Gases del Caribe, para utilizar los recibos como lienzos. Más que cifras y cobros, el Museo en Casa pinta cada recibo con piezas gráficas y obras de algunos artistas locales. Esta estrategia también responde a dos preguntas:  ¿qué sanamos? y ¿cómo sanamos?, una reflexión necesaria en el país. Para Fabio, “esta alianza nos permite entender qué pasó, la responsabilidad de los actores armados, cuáles fueron los hechos victimizantes y las poblaciones afectadas, y la dimensión del conflicto armado que ya nos deja más de nueve millones de víctimas”.

Al inicio de la emergencia sanitaria estuvieron limitados a las llamadas o a las teleconferencias. Nunca perdieron el contacto ni dejaron de conversar. Durante los últimos días, han visitado algunos de los pueblos indígenas para retomar el trabajo presencial. “Los pueblos y la pandemia nos hicieron reflexionar que deberíamos llevar la muestra adonde ha impactado la violencia ―cuenta Fabio―. A esa población víctima que ha sufrido los dolores y las victimizaciones en el marco del conflicto”.

Cada muestra, exposición o actividad que realiza el Museo va de acuerdo a su misión principal: fortalecer el conocimiento de los colombianos sobre lo que ha sido el conflicto armado. Según cifras compartidas por Fabio, hay 2.355 indígenas víctimas de asesinatos selectivos, 662 víctimas de desaparición y 538 de reclutamiento forzado. Él nombra esas cifras sin titubear o dudar en algún número. Tiene claro que el ejercicio de la memoria también implica recordar a las víctimas y reconocer el impacto del conflicto. Por eso, el Museo de Memoria y el CNMH también tienen labores de reparación simbólica y la no repetición.

Este compromiso también implica reconocer las diferencias y disminuir los índices de racismo, discriminación y estigmatización que tanto golpean a los pueblos indígenas de Colombia:Proponemos un diálogo horizontal con nuestras comunidades porque desde la Constitución del 91 nos entendemos como un país pluriétnico y multicultural ―cuenta Fabio―.  Es importante sanar pero también entender las diferencias. En esa diversidad y riqueza multicultural es que encontramos un potencial para reparar”.

Durante las próximas semanas se llevará a cabo el lanzamiento del Picó de la Memoria, de un material didáctico y de otros ejes de la exposición (Territorios, Larga Duración, La Fuerza de lo Colectivo y Naciones), que serán revelados de manera paulatina. Desde el CNMH y el Museo de Memoria quieren que la exposición llegue a otras regiones, como el sur del país, a donde planean llegar el próximo año. Esperan que SaNaciones conozca todo el territorio nacional antes de su inauguración, en el 2022.

El próximo 6 de noviembre se hará el lanzamiento oficial de la Unidad Móvil en Barranquilla, donde planean trabajar en unidades residenciales habitadas por víctimas de conflicto. La Unidad lleva el museo a varios rincones del país y demuestra que la historia, el arte y la memoria son asunto de todos los colombianos. Este será el primer paso para la participación de las comunidades locales y una de las acciones para reconocer el rol del Museo de Memoria a nivel nacional. Como dice Fabio: “desde el Centro Nacional de Memoria y el Museo de Memoria proponemos estos espacios de reflexión para que las voces de las víctimas sean protagonistas y, a partir de ellas, podamos generar una reflexión de lo que ha sido el conflicto armado”.


Si desea conocer la exposición completa, puede hacer clic aquí. En la página web encontrará una descripción breve de la exposición, el contenido artístico y el bot de WhatsApp para más información. También puede participar en los eventos que transmiten por la cuenta de Facebook, como conversatorios o proyección de documentales.


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