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“Somos negros e indígenas, pero también somos víctimas”: Yolanda Perea Mosquera

Archivo Semana
Yolanda Perea Mosquera es defensora y activista de los derechos humanos

El pasado 5 de junio y en una reunión virtual, el Alto Comisionado para la Paz, Miguel Ceballos, y el Consejo Nacional de Paz eligieron a sus 10 nuevos integrantes, que trabajarán desde la próxima semana hasta el 2021. 

Tres de ellos son representantes del Estado: la senadora Paloma Valencia, Wilmar Ancisar Triana, alcalde de Chiquinquirá, y Mauricio Medina Castro, diputado de la Asamblea del Cauca. Los siete restantes pertenecen a la sociedad civil: Yolanda Perea, por las víctimas; Éster María Gallego, por las mujeres; Gerardo Castrillón, por la organización de acción comunal; Deisy Aparicio, del movimiento estudiantil; Marylen Serna, por los movimientos sociopolíticos, y Francia Márquez y Monseñor Héctor Henao, por las comunidades afro, palenqueras y raizales. 

Su misión será propender por el logro y mantenimiento de la paz; generar una cultura de reconciliación, tolerancia, convivencia, y no estigmatización y facilitar la colaboración armónica de las entidades y órganos del Estado” Consejo Nacional de Paz

Este espacio, creado tras la firma del Decreto Ley 885 y firmado por Juan Manuel Santos, modificó la Ley 434 de 1998. Su legislación, en el 2017, obedece al punto de ofrecer garantías para la reconciliación y la no repetición contemplado en el Acuerdo de Paz.

JUSTICIA RURAL conversó con Yolanda Perea, representante de las víctimas, sobre sus expectativas y su compromiso.

 

Justicia Rural (J.R.): ¿Qué objetivos y retos tiene este nuevo trabajo?

Yolanda Perea (Y.P.)El Consejo Nacional de Paz, Reconciliación y Convivencia es fruto de los Acuerdos de Paz. Por ende, es muy claro que debemos trabajar todo el tema de paz, reconciliación e implementación de los acuerdos. Mi trabajo debe enfocarse en articular, en especial, el tema de víctimas porque represento a los 9 millones de víctimas que tiene este país. Debemos hablar de las mujeres, de la ruralidad, del punto 5 del Acuerdo de Paz sobre el tema de tierras… Hemos visto que este tema pareciera exclusivo de las organizaciones, movimientos y grupos de víctimas. Esto debería ser una responsabilidad general de todos los gobiernos: local, departamental y nacional. Debemos hacer una ‘rejuntancia’ de territorios, de sectores para lograr la implementación, esa búsqueda de la paz. No es fácil. Debemos trabajar mucho con las comunidades negras e indígenas porque somos negros, somos indígenas y también somos víctimas. Entonces, ¿cómo articular estos sectores y enfoques para trabajar y apuntarle a la paz, la reconciliación y la convivencia? Sé que no es fácil. Hasta ahora estoy tratando de acomodarme y entender la magnitud de este nuevo reto, pero creo que con la participación de la sociedad civil lo podemos hacer, y podemos escuchar la voz de todos los territorios. Claro, tengo que caminar bastante este país. Es un gran reto pero espero que las organizaciones y las movimientos indígenas y afro juntemos la voz. Creo que el Comité quedó bien, ahí están todas las voces. Lo importante es que nos escuchemos para tejer la esperanza y la paz. De esta forma, para hacer un trabajo para el bien de la comunidad.

J.R.: Sobre los integrantes del Consejo de Paz, hubo disgusto sobre la participación de Paloma Valencia como voz del Estado. ¿Usted qué opina?

Y.P.: Primero, es una mujer, por lo cual respeto que esté ahí. Segundo, faltó que el Gobierno presentara a más personas, pero soy una persona que respeta todas las posturas. Creo que nos toca poner la voz sobre la mesa, hacernos escuchar y confiar que vamos a llegar a un consenso. Ella es la voz del Gobierno y debemos escucharla y respetar su postura, así como ella respetará también la nuestra. Se trata de no dividir opiniones, sino de cómo vamos a juntarlas para que le sirvan a la sociedad y para la implementación de los Acuerdos, la reconciliación y la paz. Yo no soy de acá ni de allá. Simplemente le apuesto a la paz, a un acuerdo imperfecto y no una guerra en permanencia.

En mi caso, defiendo a las víctimas. Represento a esos nueve millones que sufrimos en carne propia qué es ser víctima, que te ultrajen, que te violen a temprana edad, que asesinen a tu madre… Este espacio me da la suficiente autonomía y berraquera para fijar cuál es mi postura y la de las víctimas. Es ver todo lo que he vivido y saber que la paz es necesaria para que mis hijos no sufran lo que yo sufrí. Todos no estamos de acuerdo, por eso debemos llegar al diálogo y que gane la reconciliación, la paz y la no repetición.

No debemos enfocarnos en si está Paloma o si está ‘Pepito Pérez’. Tenemos personajes importantísimos y diversos pensamientos. Listo, ¿ella tiene una posición muy dura frente al proceso? Eso también es bueno porque nos permite un debate. Donde todo fuera fácil y con calma, viviríamos tranquilos y no habría violencia ni violación de derechos. Son cosas de Dios, uno está donde él lo permite.

J.R.: Si bien su participación iniciará hasta dentro de una semana, ¿qué logros reconoce el Consejo de Paz ha obtenido?

Y.P.: Apenas estamos empezando, entonces no puedo hablar de cómo está mi trabajo. Sí puedo decir que muchos sectores están diciendo que es necesario que el Consejo de Paz baje a los territorios y escuche. Es lo que he oído. Antes hubo una representación de las víctimas con Nini Johanna Cardozo, que hizo una gran labor. Ahora la gracia es continuar con ese trabajo, hacerlo cada vez mejor, avanzar cada vez en las tareas que quedaron. Todavía no podría hablar de resultados pero sí hay algo claro que he leído en grupos de WhatsApp y he escuchado: es importante que el Comité baje al territorio a escuchar todo lo que pasa. Allá también están los Consejos Territoriales de Paz, hay que trabajar con ellos.


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J.R.: Usted no solo habla desde la posición de las víctimas sino también desde los líderes sociales, ¿cuál es su percepción sobre la situación actual de los representantes? ¿Cómo planean abordar esta problemática desde el Consejo de Paz planea?

Y.P.: Es claro que nos están matando y acorralando. Quieren intimidar y vaciar nuestras poblaciones para que no sigan alzando la voz. Han asesinado a muchos líderes y lideresas y es necesario continuar levantando nuestras palabras. En mi caso, perdí a mi primera líder a los 11 años: era mi mamá. Ella era líder de nuestra casa y fuera, defendía los derechos de la comunidad.

Otro ejemplo. El día de la elección del Consejo de Paz, una gran lideresa murió por el coronavirus. Entonces si no nos matan las balas o la persecución, nos mata el virus. Debemos revisar cuáles son nuestras garantías. No somos pocos, somos líderes de diferentes sectores pero a todos nos quieren matar. Lo que toca es sentarnos, organizar bien una agenda de trabajo para analizar cuál será nuestro paso a seguir para trabajar en defensa de la vida. Vamos a unir fuerzas por toda esta población, junto a estos líderes que hacen parte del Consejo, en especial junto a Francia Márquez.

J.R.: Hay una deuda importante: la política y el enfoque de género, algo necesario para la no repetición. ¿Cómo lo trabajarán en el Consejo?

Y.P.: Es claro que las mujeres, por el simple hecho de serlo, hemos sido afectadas. Es necesario ver cómo trabajaremos una política integral de género. Debemos ver cómo mejoramos, pero sobre todo, cómo se van a cumplir las leyes que ya tiene este país. Colombia expide muchas leyes pero no las cumple. Debemos buscar cuáles son las leyes que ya tenemos para empezar a hacerles seguimiento y que haya un cumplimiento, en pro de la garantía de nuestros derechos como mujeres. También es necesario mirar a los jóvenes, a los niños y niñas, al sector de víctimas… En este momento sería irresponsable decir que la agenda va a trabajar de una u otra manera, pero sí es uno de los puntos más importantes, en especial porque el Consejo está integrado, en su mayoría, por mujeres. Es necesario articular nuestro trabajo y dar un precedente acerca de los derechos de las mujeres. Sin las mujeres, no habría país ni economía de cuidado.

Hay otra cosa. En el marco del conflicto armado, tenemos 32.092 víctimas de violencia sexual. Unas 28.000 víctimas somos mujeres. Esto conlleva a hablarlo y ser más sensibles sobre el tema de la verdad. Por ejemplo, ahí entra el trabajo de la campaña «Arrópame con tu esperanza», donde abrazamos la esperanza a la no repetición y es un ejercicio para hacer terapia psicosocial. Además, visibilizamos estos hechos. Esperamos que la JEP abra el caso de violencia sexual y que permita conocer muchas verdades que la justicia ordinaria no ha develado. Sobre todo, porque buscamos una verdad restaurativa. En muchos casos, somos víctimas de la impunidad. Ya tenemos la mitad de las verdades, pero necesitamos que los demás sectores y los responsables se hagan cargo de esto.

J.R.: Usted hace énfasis en la participación de la sociedad civil. Hay un mal indicio y es que muchos ciudadanos ni siquiera saben que existe un Consejo de Paz o no saben qué hace. ¿Hay alguna invitación para ellos?

Y.P.: Los invitaría a conocer qué hay más allá del Consejo de Paz. Es investigar qué significa pero también conocer su integridad, saber que esto nos va a permitir una diversidad para poder escuchar a todos los sectores y poder construir la paz, la reconciliación y la implementación de los acuerdos en favor de la comunidad. Invito a todos los sectores de la sociedad colombiana a que construyamos juntos. Esto ya está en la mesa. Solo debemos sentarnos, escucharnos y entrelazar la esperanza de que sí podemos trabajar de la mano. Como Consejo de Paz estamos listos, así que ¿ustedes para cuándo?


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